Por Mary Hennigan
Arkansascovid.com

Una trabajadora hispana de fábrica en el condado Benton, que posiblemente contrato COVID-19 en Julio de su trabajo, ha continuado sufriendo problemas de salud que han afectado su habilidad para trabajar.

La mujer de 38 años ha experimentado cansancio prolongado y dolor de espalda, que ha agotado sus niveles de energía, dijo ella. El descanso y Tylenol han sido usados en sitio de otra visita al doctor por su temor de no ser entendida y su temor de gastar el dinero. 

La trabajadora, que únicamente habla el español, fue entrevistada por una traductora. Su identidad y el nombre de su lugar de trabajo se ocultan porque teme que su empleo esté en peligro si ella habla públicamente.

Sin embargo, las líneas generales de su experiencia resuenan con muchos en la comunidad hispana en Arkansas, que ha sufrido un golpe duro por la pandemia. Aunque sean casi 8% de la población estatal, el grupo representó casi 17% de todos los casos totales de COVID-19 a partir del 8 de Octubre.

Una de las razones por las que los hispanos se ven más afectados por la pandemia es porque muchos son trabajadores esenciales, manteniendo las tiendas llenas de productos y manteniendo las fábricas corriendo. Mireya Reith, la directora ejecutiva fundadora de Arkansas United, dijo que la gran cantidad de casos se debe a este simple hecho: “Nuestras comunidades [hispanas] nunca paran de trabajar.”

La comunidad ha sufrido 90 muertes, esa figura representa casi 6% del total estatal a partir del 8 de Octubre, según el Departamento de Salud en Arkansas. “Desde una perspectiva cotidiana, casi ninguno de nosotros, en la comunidad latina no conoce a alguien que haya sido infectado” dijo Reith.

La trabajadora de Benton no tenía fiebre al empezar su turno de trabajo, como resultado fue requerida para completar el día de trabajo. Después del trabajo, se hizo la prueba en una clínica con la ayuda de una intérprete, y luego se encontró siendo positiva con COVID-19. 

Durante el periodo de su cuarentena de dos semanas, la trabajadora recibió un promedio de $500 semanales para suplementar sus ingresos, dijo ella. Después de regresar al trabajo, ella todavía no se sentía saludable y regresó a la casa por otras dos semanas adicionales.

Esas dos semanas originalmente no fueron pagadas pero fueron suplementadas después que presentó una queja a su empleador. Con poco dinero y sin permiso de irse de su casa, su familia, incluyendo sus cuatro hijos, estaban sobreviviendo con domas agua, dijo ella.

Oficiales federales culparon a oficiales de Arkansas en Junio por fallar a comunicar los peligros de COVID-19 a la comunidad hispana. Los líderes locales han dicho que ha habido algunas mejorías en obtener advertencias en español desde ese tiempo. 

“Ha habido una mejoría entre el departamento de salud de Arkansas en respecto a términos específicos de COVID, pero esa cultura de traducción no se ha extendido a otros programas” dijo Reith. 

Más allá del problema del lenguaje fueron los mensajes contradictorios que vinieron de las señales principiantes de la pandemia, dijo Nicole Clowney, representante estatal de Arkansas. “Esos mensajes contradictorios fueron tan dañinos a las comunidades vulnerables en Noroeste Arkansas como la falta del entendimiento en español or marshallese” Clowney dijo en una entrevista con Arkansascovid.com

Clowney dijo que el estado no communico efectivamente sobre los dos temas más importantes para la comunidad hispana: identificación no es requerido para tomar una prueba de COVID y las pruebas se pueden obtener gratis. “No es necesario ser un ciudadano estadounidense para obtener una prueba de COVID. Tienes que llegar y querer una prueba de COVID para obtener el examen,” dijo Clowney. 

El CDC estudió los esfuerzos de distribución de COVID en Arkansas desde el 13 de Junio hasta el 4 de Julio. El equipo encontró que las comunidades hispana y marshallese fueron afectadas de una manera desproporcionada por el virus, específicamente debido a la falta de comunicación a estas comunidades, según el reportaje de el CDC. 

“El CDC vendiendo a Arkansas fue una señal de ellos que estaban prestando atención,” dijo Margarita Solorzano, directora ejecutiva de la Organización de Mujeres Hispanas de Arkansas. 

Desde la visita, Solorzano dijo que ha notado más recursos como distribución de comida y el reportaje de los números entre el grupo hispano. Aunque esos esfuerzos son apreciados, Solorzano dice que cree que la información reportada es consistente de una naturaleza política. 

 La mejoría para el futuro va a venir con la inclusión de los oficiales estatales para representar a su gente, dijo Reith. COVID-19 resaltó los problemas de comunicación, pero se han servido de años de problemas sistémicos. Desde 1987, Arkansas ha sido considerado un estado de “sólo inglés”, dando a significar que no hay otro idioma oficial que el inglés, de acuerdo con la ley estatal. 

 La existencia de esta ley ha hecho que los esfuerzos de traducción para el COVID-19 en Arkansas no sorprendente a la comunidad hispana, dijo

Reith. “[La traducción] ahora debe a integrarse en todas partes, y no solo con COVID-19.”